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lunes, 6 de enero de 2014

¿La policía debe esperar que transcurran veinticuatro horas desde la desaparición de una persona para recién intervenir?




Luis Martín Lingán Cabrera

Hemos escuchado últimamente constantes reclamos de personas que señalan haber acudido a una dependencia policial a denunciar la desaparición de algún familiar o conocido y han recibido como respuesta que como aún no había transcurrido veinticuatro horas desde la desaparición no pueden actuar, no pueden intervenir.

Pensaba que tal accionar tenía una base legal, que existía quizá algún dispositivo reglamentario de la Policía Nacional o algún protocolo de actuación en el que se señale que recién podrán intervenir después de transcurridas 24 horas de la desaparición de una persona. 

Sin embargo, por el contrario, existe la Ley Nº 29685, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 14 de mayo del 2011, que establece medidas especiales en caso de desaparición de niños, niñas, adolescentes, personas adultas mayores y personas con discapacidad mental, física y sensorial. En uno de sus artículos se establece que la Policía Nacional del Perú recibe y tramita en forma inmediata la denuncia presentada por desaparición de las personas antes indicadas dentro de las veinticuatro horas de producida la misma, sin perjuicio de recibirlas también, aunque haya vencido dicho plazo. Se indica, además, que la Policía Nacional del Perú, bajo responsabilidad dirige de manera inmediata las acciones de búsqueda y localización de las personas desparecidas y coordina con dicha finalidad con las diferentes entidades públicas y privadas. (Véase texto completo de la ley en http://www.congreso.gob.pe/ntley/imagenes/Leyes/29684.pdf  )

Si bien en la Ley Nº 29685 se hace referencia a medidas especiales en caso de desaparición de niños, niñas, adolescentes, personas adultas mayores y personas con discapacidad mental, física y sensorial, considero que similar actuación debería exigirse a la autoridad policial ante la denuncia de una persona que no tengan las calidades a las que se ha hecho referencia anteriormente.

Y es que esperar el transcurso de veinticuatro horas para recién actuar ante la desaparición de una persona, hace que en no pocos casos la actuación policial sea tardía, pues en ese lapso se pueden haber consumado una serie de delitos en agravio del desaparecido, que pudieron evitarse de haberse actuado inmediatamente.

Los integrantes de la Policía Nacional justifican su accionar señalando que si no transcurren veinticuatro horas de la desaparición, la persona seguramente ya regresará, que seguramente se fue con su enamorado y ya volverá, se encuentra ebrio ya le pasará y regresará, entre otras afirmaciones.

Puede ser que en algunos casos se presenten los casos señalados en el párrafo anterior. Sin embargo, en otros no puede ser así, y la desaparición por el contrario puede tener relación con la comisión de un hecho delictivo en agravio del desaparecido.

Este proceder no sucede solamente con la autoridad policial peruana, pues en internet se pueden encontrar noticias de similares actuaciones en otros países, en los que se exigió esperar 24 horas u otros lapsos de tiempo para que la policía intervenga; lamentablemente, cuando se lo hizo, fue para encontrar cadáver al desaparecido. Esto fue lo que le sucedió al médico Luis Alfredo Bonilla en Ecuador (Véase al respecto http://www.elcomercio.com/seguridad/desapariciones-indagacion-karina_del_pozo-planton-seguridad_0_877112405.html )

Lo que debe tenerse en cuenta es que no se puede negar la recepción de denuncias, por lo que la autoridad policial debe recibirlas y adoptar las medidas necesarias de manera inmediata según el caso que se trate, incluso cuando se denuncie la desaparición de una persona que no sea a las que se hace referencia en la Ley Nº 29685.

Señalar como regla que si no transcurrieron veinticuatro horas de la desaparición de una persona recién podrá actuar la Policía Nacional constituye una barrera de acceso a la justicia y puede significar una omisión que a la postre tenga como consecuencia la consumación de graves delitos en agravio de quien no da señales de su paradero.

Por ello consideramos que debería adoptarse medidas para cambiar el proceder que cuestionamos en el presente artículo.


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